Yecla de Yeltes – Gema

Castro de Yecla

El jueves comenzó nuestra aventura “senderil”.

El destino era claro, Yecla de Yeltes , lo que no teníamos tan claro era dónde comenzaba nuestra ruta y hacia donde nos llevaría.  Nuestra salida estaba preparada para las 9.30 al final entre pitos y flautas salimos  una hora después.  Una vez en el pueblo y tras consultar a varias personas, Pedro nuestro gran amigo Pedro, nos indicó desde donde debíamos partir. Y Reyes, también conocido como Súper Rayo!, nos ofreció amablemente su móvil por si nos perdíamos por los parajes de los Arribes del Duero, no me quiero ni imaginar cómo nos vió. Total, al final casi a las 12 comenzamos a caminar, ¡Caminante no hay camino, se hace camino al andar!, por el camino hubo cantos, risas, confidencias… y mochilas llenas de ilusión por una marcha que no sólo nos conduciría hasta el pueblo de Gema si no que a más de uno le hizo ver la luz al final del túnel. Nuestro primer destino fue un pueblo practicamente deshabitado, en el qeu conocimos a otro personaje… el guía turístico del pueblo, al que le parecía que ese día había pasado por allí “más gente que la puñeta”. Nos avisó de que no robáramos nada del pueblo puesto que “había más gente de la que parecía“.  Tras un breve reconocimiento del pueblo, comenzamos nuestra andadura hacia nuestro segundo destino, la antigua fábrica de harina, previa parada en un escondrijo para hacer un pis, que  a alguna le valió para generar la anécdota del día.

El camino se hizo corto, tuvimos hasta una tía de la vara, elegimos bien en varias bifurcaciones del camino, abrimos porteras, cerramos porteras, seguimos pisadas de unas Reebok , aprendimos o al menos intentamos silbar con cantarinas… y al llegar a la fábrica… Ana pega un gritito y parece asustada, yo me doy la vuelta y la miro medio flipando… pero al volver a mirar hacia delante… ole que 4 vacas habían salido para darnos la bienvenida.Al final las vacas pasaron de nosotras y pudimos observar el final del camino, mereció la pena, las horas caminando, a veces es sorprendente los paisajes que se guarda nuestra tierra.

Después de comer, descansar, echar una cabezadita, intentar jugar a las cartas… emprendimos el camino de vuelta a Yecla, ya que nos esperaba una visita a la sala arqueológica y al castro.

Tras la explicación en la que un tio más que raro, nos enseñó pinturas rupestres y grabados que despues no conseguimos ver en el castro, hiciamos la última excursión del día, esta vez en el coche q para ser el primer día ya habíamos tenido bastante. Y en fin… después vuelta a Salamanca, cena en San Cristóbal y un día más que vivimos, esta vez haciendo algo distinto, disfrutando de la naturaleza, de nuestras compañías y de las nuevas ilusiones que hemos ido forjando.

Tan sólo espero que no sea la última y que de cada una aprendamos un poco más de la tierra que nos rodea y de nosotras mismas.Fábrica de Harina

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abril 26, 2009. Etiquetas: . Curiosidades, Excursiones, Personal.

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